La vigilancia de las industrias extractivas

A partir del 2015 y producto del fin del superciclo de los precios de las materias primas, años consecutivos de déficit fiscal han elevado la deuda pública hasta el 25% del PBI y el 2019 este llegará al 27%. A diferencia de otros años, en esta coyuntura el déficit fiscal ha sido consecuencia más de la caída de los ingresos fiscales que del aumento del gasto público.
Una mirada en retrospectiva a la estructura de los ingresos tributarios muestra que los llamados “ingresos permanentes” y estables de los sectores no extractivos de la economía no parecen haber mejorado en el período 2003-2017; por tanto, cuando el auge de los precios llegó a su fin, los ingresos fiscales volvieron a mostrar, en términos relativos, los niveles de hace 15 años. Es decir, la presión tributaria se ubica nuevamente por debajo del 14% y sus principales aportantes son los sectores no extractivos, con el 12% o 13% del PBI. Esto pone en evidencia que, en estos años, obnubilados por la aparente bonanza fiscal, los Gobiernos optaron por el camino más cómodo del piloto automático y postergaron las necesarias reformas en materia tributaria.
https://drive.google.com/file/d/1qb3KY-HSnu6Dz6CB4sStr-nt0tkIMpAv/view?usp=sharing

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SOBRE EL AUTOR

Especialista en “Valoración Económica de Bienes Ambientales” y “Formulación y Evaluación de Proyectos de Inversión” (Metodología SNIP).

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